cómo empezó todo
Mateo dejó de dormir por no soñar
A mi ahijado Mateo le pasaba algo. Estaba más callado, como apagado, y le dolía la tripa continuamente. No quería comer y empezó a no dormir por no soñar. Aparentemente no tenía problemas. Sacaba buenas notas, tenía amigos en el cole y cuando sus padres le preguntaban, decía que todo estaba bien.
Hasta que un día sus padres encontraron un dibujo en el que Mateo aparecía rodeado por un grupo de niños, o de sombras, entre las que destacaban tres, pintadas de negro y con las caras tachadas. Aquel dibujo fue la grieta por la que, por fin, se desbordó todo lo que Mateo había estado sufriendo solo. Tres niños de su clase lo acosaban desde hacía meses. Tres lo insultaban, lo señalaban y hasta habían empezado a agredirle, pero otros dieciocho, es decir, toda la clase, lo consentía en silencio y le daban de lado.